En las últimas décadas, más mujeres se han incorporado a la minería: desde la formación hasta cargos técnicos, profesionales y de liderazgo.

Este artículo explora cómo ha evolucionado esa participación de mujeres, cuál es su valor para la minería y qué obstáculos persisten. Con datos recientes, ejemplos históricos y testimonios, buscamos aportar una mirada con propósito y evidencia.

¿Cómo se construyó la minería?

Para entender el presente, es útil mirar hacia el pasado. La minería en Chile —y en muchas partes del mundo— fue históricamente estructurada como un ámbito masculino:

  • Las labores de extracción, operación pesada, fundición y faena se consideraban “trabajo de hombres”, lo que limitó el acceso de mujeres por normas sociales, culturales o incluso legales.
  • Las trayectorias educativas estaban orientadas a varones: técnicos y carreras de ingeniería en minas raramente admitían mujeres hasta bien avanzado el siglo XX.
  • En muchos casos, no existía infraestructura, baños, vestuarios o condiciones laborales adaptadas. Eso generaba barreras invisibles al ingreso y permanencia.

Pero con el tiempo, los movimientos por equidad, las políticas de inclusión y la presión social han generado cambios: mujeres comienzan a estudiar carreras técnicas y profesionales afines a la minería, formar redes y visibilizar sus contribuciones.

Una figura simbólica más antigua, aunque no necesariamente en minería metálica contemporánea, es Isidora Goyenechea, empresaria minera del siglo XIX que gestionó minas de carbón y complicadas operaciones —un antecedente de liderazgo femenino en el mundo minero chileno.

Hoy esas historias se conectan con mujeres que estudian ingeniería en minas, automatización o técnicas asociadas y que buscan transformar estructuras desde dentro.

¿Dónde estamos hoy? Cifras recientes sobre participación de mujeres

Porcentaje en la dotación minera

  • En el primer semestre de 2025, las mujeres representaron un 23,1 % de la dotación total en empresas de la gran minería chilena (12.280 mujeres de 53.106 trabajadores). Esto es parte del Monitoreo de Indicadores de Género elaborado por la Alianza CCM‑Eleva.
  • Este porcentaje ubica a Chile como referente global en la inclusión de mujeres en minería, superando a países como Australia (21,5 %), Sudáfrica (20 %) y Canadá (18,6 %).

Evolución histórica

  • En los últimos años se ha observado un crecimiento sostenido. Por ejemplo, en los informes de CCM‑Eleva del monitoreo de género (2024) se documenta que la participación de mujeres en la industria minera pasó de cerca del 8,4 % en 2018 a más de 18 % en 2023.
  • Adicionalmente, en esos informes se registra que la contratación de mujeres alcanzó un nivel histórico en 2023: el 48,5 % de las nuevas contrataciones correspondió a mujeres, lo que significa que casi una de cada dos nuevas vacantes fue ocupada por talento femenino.

¿Qué aporta la formación de mujeres en minería?

La inclusión de mujeres no es solo una cuestión de justicia: tiene efectos positivos reales para el sector. Algunas de las contribuciones comprobadas o esperadas:

  • Diversidad y mejores resultados: Ana Salazar Ríos, presidenta de Women in Mining, resalta que equipos diversos tienden a tener mejor productividad, seguridad y clima laboral. Estima que pueden ser hasta ocho veces más productivos.
  • Sostenibilidad del talento a largo plazo: fomentar la formación de mujeres crea un camino sostenible para la industria, al diversificar la base de talento y reducir la dependencia de grupos homogéneos.
  • Visibilidad y modelos positivos: mujeres formadas y activas en minería inspiran a nuevas generaciones, rompen estereotipos y ayudan a cambiar la cultura del sector.

Desafíos estructurales y propuestas para avanzar

Para que la participación de mujeres en la formación en minería y en el sector se transforme en un cambio sostenible, es necesario superar barreras:

  1. Romper estereotipos desde la educación básica y media: que niñas y jóvenes sepan que pueden estudiar carreras técnicas, ingeniería o especialidades ligadas a minería.
  2. Orientación vocacional con enfoque de género: más profesionales, profesores y orientadores que promuevan estas áreas entre mujeres.
  3. Mejorar las mallas curriculares y metodologías: incorporar contenidos de género, liderazgo, inclusión y herramientas colaborativas.

  4. Fortalecer redes: como WIM Chile, Red de Ingenieras de Minas de Chile y plataformas del sector que dan visibilidad, apoyo y conectividad entre mujeres interesadas o ya participando en minería.

La formación en minería para mujeres ha avanzado desde un escenario casi inexistente hacia una participación significativa, pero aún con importantes brechas. Hoy, casi un cuarto de la dotación minera nacional está compuesta por mujeres, pero en el ámbito educativo técnico aún hay escasa representación.

El reto no es solo incorporar mujeres, sino acompañarlas y darles espacios de liderazgo. Esa labor requiere compromiso del mundo educativo, de las empresas mineras, del Estado y de las redes. Solo así podremos construir una minería más diversa, innovadora y justa.

Si te interesa formarte en minería, visibilizar tu perfil o explorar programas formativos con enfoque de género, revisa Con Tu Talento y las iniciativas de Minería con otros ojos y WIM Chile.

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